Y las palmas volverán a sonar

El sábado próximo, pese a saber que andaremos al descabello con el mes de agosto, no caeré en la cuenta de lo cerca que me queda el final de las vacaciones. Sabiendo, como sabré a esas alturas, que en mi cartera sobrevivirán no más de diez o doce euros me lo tomaré con la resignación matemática que me calculará lo mucho peor que sería tener solamente cinco. Y si me pasa un coche a ras de zapatilla en un paso de peatones cualquiera, me quedaré embelesado mirando cómo se pierde a lo lejos con la certeza de que habrá sido una distracción excepcional del conductor sin ninguna mala intención.

El sábado próximo, insisto, continuaré con los sentidos aletargados, revolviéndome entre bostezos, viviendo en ese limbo veraniego que hace que todo me parezca relativo, que todo lo vea menudo, falto de consistencia. Todo, claro está, menos la camiseta albinegra, menos la luz de Castalia, menos el olor a hierba húmeda, menos los miles de orelluts, menos el himno y el escudo, menos el pitido del árbitro, menos mis once jugadores, menos las doce uvas, porque justo en ese instante habrá empezado el año futbolero del Club Deportivo Castellón.

Jugaremos, que no se nos olvide, en Segunda B, categoría que años atrás se nos antojaba miserable, pero a la que el pasado 24 de junio recibimos por la puerta grande y con alfombra roja para sus pies. Eso sí, el preascenso nos había llegado un año antes con la muerte del tirano en su propia cruz (no relean el Evangelio de Lucas buscando un tercer ladrón, simplemente es un juego de palabras que a veces se enredan de estas maneras).

Son pocos los jugadores que nos quedan del ascenso, tan pocos que se pueden contar con los dedos de una mano y nos sobra el pulgar, aun así los buenos aficionados no olvidarán a los que auparon el club. Todos ellos, absolutamente todos, deben saber que el sábado próximo las palmas volverán a sonar en su honor. A los nuevos solamente les diré dos cosas: bienvenidos y a darle duro­. La grada estará ahí para empujar, no tengan dudas.

 

Feliz año y PAM PAM ORELLUT.






Comentarios

  • Más que la categoría es el sentimiento de pertenencia, hemos visto temporadas en 2ªA en donde la afición no respondía y temporadas en 3ª donde Castalia era un hervidero. Tras vivir todas las penurias que nos han tocado en 3ª división y llegar a tener pie y medio en la desaparición, la 2ªB suena a gloria, parece mentira, quien nos lo iba a decir en la época de los Epitié, Angel Luis, Crego y De los Rios... lo cierto es que hemos vuelto con fuerzas renovadas y con la ciudad enganchada al equipo de la ciudad, que dure...

    PPO!!!
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